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almacen okupado. italia 1977

Martes 14 de octubre de 2008 NODO50

Los invisibles. Memoria, literatura y okupación

Nanni Balestrini

Había una actividad frenética en el Almacén uno que hacía de electricista echó una línea eléctrica empalmándola con el tendido exterior del asilo otro que hacía de fontanero reparó las tuberías y así teníamos incluso agua los que hacían de albañiles fueron a recoger sus herramientas y se pusieron a tapar los agujeros del suelo y a colocar baldosas los que hacían de carpinteros construían marcos de madera para las ventanas y las cubrían después con láminas de plástico y en el fondo del salón estaban construyendo con los tablones y las vigas que habíamos encontrado un gran escenario para los conciertos y para los espectáculos que queríamos hacer el concierto de la inauguración ya había sido anunciado con un cartel y unas octavillas que los compañeros repartían por ahí

A Quina la vi por primera vez durante la ocupación del Almacén fue allí donde la vi por primera vez Quina había llegado allí no sé cuándo y estaba ayudando a Morera a hacer el mural que Morera había decidido pintar en la pared más grande tenía un gran pincel y lo mojaba en un cubo de temple blanco pero lo mojaba demasiado y la pintura salpicaba por todas partes y goteaba por el suelo yo vi aquel desastre y me acerqué para enseñarle cómo debía hacerlo pero también porque me parecía muy atractiva y recuerdo que fue allí donde me regaló aquella bufanda fue precisamente esa vez cuando la conocí porque cuando me acerqué me alcanzó naturalmente una bonita salpicadura aquí delante y ella a cambio me puso luego en el cuello su bufanda roja era una bufanda larguísima larga hasta los pies y me dijo tómala te la regalo así no se ve la mancha que no era en absoluto necesario bastaba ver cómo me vestía entonces la camisa militar con el jersey demasiado ancho los codos raídos agujereados con los hilos colgando los blue jeans deshilachados a tope con un imperdible en lugar de la cremallera rota desde hacía meses un zapato descosido que cuando llovía me entraba el agua el otro no tenía cordones sino que llevaba un nudo fijo los calcetines desparejados uno negro y uno gris y encima de todo el impermeable blanco glaseado que es mi segunda piel completamente arrugado y sucio con los botones que faltan por otra parte lo llevo siempre abierto un desgarrón bajo el sobaco los bolsillos desfondados pero las cosas acaban siempre en el forro los diarios las octavillas los rotuladores siempre los mismos andrajos hasta que se caen a pedazos porque forman parte de la apuesta porque nos jugamos todo y cómo vas a pensar en la ropa cuando te metes por completo dentro del follón

la mañana que ocupamos el Almacén habíamos llegado allí muy pronto habíamos llegado allí de madrugada prontísimo era la mañana del sábado y la noche antes mientras Valeriana y Avellana vigilaban los dos lados de la carretera Membrillo Ortiga y yo agujereamos con un taladro manual el candado por la parte inferior donde tiene la cerradura hicimos saltar el tambor y el candado se abrió así todo quedaba a punto para la mañana siguiente bastaría con quitar la cadena luego dejamos a lo largo de la cuneta del otro lado de la carretera bolsas de plástico ocultas en la maleza con piedras bolas y hondas tampoco demasiadas cosas porque dentro del Almacén había material de todo tipo para poder defendernos en caso de ataque inmediato por la mañana a las siete puntualísimos nos encontramos en la estación y en el coche de Ortiga dimos una vuelta pasando por las calles donde ya debían estar apostados grupos de compañeros que tenían que hacer la ocupación estaban todos los que tenían que estar todos pertrechados como para las manifestaciones en las que se sabe que puede haber enfrentamientos bufandas guantes gorros y todo lo demás quitamos la cadena y entramos inmediatamente llegaron grupos de compañeros efectuamos una rápida inspección del interior todavía era de noche no había electricidad e iluminando con una linterna vimos las pilas de madera de todos los tamaños pilas de tablones y de vigas el espacio era tan grande que con la linterna no alcanzábamos a ver la pared de enfrente pero nos parecía guapísimo

el Almacén era un ala de un viejo castillo propiedad de la Curia las otras alas del castillo estaban ocupadas por una escuela primaria de monjas y por un asilo de ancianos llevado también por las monjas el ala que nos interesaba a nosotros estaba dedicada a depósito de material de una empresa constructora era un gran edificio rectangular en la planta baja había un único salón grandísimo que ahora estaba lleno de vigas y de maderas en el piso superior había habitaciones dos hileras de columnas atravesaban la planta baja en toda su longitud sosteniendo dos altas bóvedas de crucería en medio había un gran portón de entrada en medio de dos hileras de ventanales a lo largo de toda la fachada cubiertos con rejas pero no había cristales ni postigos

puesto que todo se había desarrollado de la mejor de las maneras un compañero salió a dar la señal a otro grupo que esperaba allí fuera y que se fue a pegar los carteles y distribuir las octavillas que habíamos preparado para anunciar la ocupación mientras tanto nosotros dentro comenzamos a hacer la cadena para limpiar el Almacén del material de construcción a través de la puerta que daba al patio sacábamos todo fuera y lo amontonábamos allí fuera las monjas y los ancianos del asilo comenzaron a mirar por las ventanas cada vez más numerosos nos miraban con estupor e incredulidad tal vez en un primer momento pensaron que éramos obreros de la empresa constructora pero debieron de tener sus dudas porque veían que allí currando había también chicas

pasa casi una hora y los que están de guardia fuera dan la alarma que llegan y todos nos precipitamos fuera a la carretera los carabineros se acercaban despacio despacio con sus dos furgonetas y al llegar al portón se paran y bajan deben de ser unos diez tranquilos sin nada en la mano el brigada viene hacia nosotros con una cara perpleja y Valeriana se le acerca unos pasos y le dice es una ocupación y le da la octavilla y le dice aquí está todo explicado el brigada la mira un instante pero luego dice que quiere entrar a ver y señala el portón y comienza a moverse en esa dirección pero en el acto espontáneamente todos los compañeros que habíamos salido formamos un cordón humano compacto formamos un muro entre él y el portón del Almacén el brigada nos mira más asombrado que otra cosa luego dice pero sabéis que estáis haciendo cosas ilegales Membrillo le contesta sí pero somos muchos los que las hacemos y no somos sólo nosotros los que hacemos ocupaciones el brigada menea la cabeza y pregunta pero quién es aquí el responsable y nosotros contestamos todos somos todos todos nosotros somos los responsables aquí el brigada un poco extrañado indica con la mano a los suyos que se vayan pero nosotros no nos movemos seguimos allí en espera de que se vayan realmente suben todos a las furgonetas dan marcha atrás y luego se van lentamente pero llegados al cruce una de las dos furgonetas se queda allí mientras la otra desaparece entonces nosotros volvemos a entrar y Cebolla comienza a dar el coñazo un servicio de orden así da asco aquí hacen falta los cócteles porque ésos pueden volver de un momento a otro y hay una escabechina

entre tanto comenzaba a llegar más gente llegaban grupos de estudiantes que ya estaban al corriente y luego llegaban los primeros curiosos llegaban obreros y parados que habían visto nuestros carteles y las octavillas se había corrido la voz y la gente llegaba entraba y se paseaba por el edificio mirando por todas partes nosotros explicábamos por qué lo habíamos ocupado qué queríamos hacer ahora y la gente discutía preguntaba cada vez llegaba más gente gente que yo nunca había visto antes había niños que corrían de un lado a otro por el salón subían a las habitaciones de encima por todas partes había un caos completo en determinado momento vemos a un lado a tres tipos bien vestidos a los que no habíamos visto entrar con las caras sombrías que se miran preocupados y discuten entre sí inmediatamente corre la voz ha llegado el alcalde los tres se nos acercan delante el alcalde un hombretón alto y grueso con un abrigo pelo de camello largo casi hasta los pies y cuando el alcalde abre la boca termina el jaleo sólo los niños siguen corriendo de un lado a otro por el salón nos dice inmediatamente con voz brusca quién es el responsable aquí sabéis que estáis haciendo una cosa ilegal inmediatamente todos nos echamos a reír ellos se miran unos a otros sin comprender luego el teniente de alcalde un viejo flaco con la cara roja que es también el secretario del partido ataca agresivo sois unos provocadores habéis hecho esta payasada para perjudicar a la nueva junta municipal de izquierda esto es una provocación aquí hay cantidad de gente que no es de aquí que ha venido de fuera es una provocación manipulada yo llevo cuarenta años haciendo política y me conozco bien a los provocadores

pero el alcalde toma la palabra oíd muchachos hemos venido aquí para deciros que ya se ha puesto una denuncia contra vosotros y que ya está en marcha el mecanismo de la ley que llevará al desalojo forzado os aseguramos que haremos retirar la denuncia pero vosotros tenéis que desalojar inmediatamente y dejarlo todo como estaba antes y os garantizamos que no os ocurrirá nada en el plano penal buuuh gritan todos y Avellana se adelanta dirigiéndose a los tres fijaos bien que nosotros de irnos nones aquí ni se habla de eso aquí lo único que todos queremos es continuar esta ocupación para realizar nuestros objetivos que vosotros ni siquiera os dignáis conocer no sé si lo habéis entendido el alcalde hace un gesto cabreado da marcha atrás y se va seguido de su séquito

luego no recuerdo qué más sucedió sucedió que por la tarde vinieron también los extraparlamentarios que acababan de fundar su partido y a raíz de eso habían abandonado los blue jeans y el anorak llegaron con el diario del partido que asomaba por el bolsillo del loden gris se acercaron a mí y a Membrillo y su jefe nos dijo sin preámbulos aquí hay que organizar inmediatamente una asamblea para discutir lo que hay que hacer es necesario dirigir políticamente este movimiento espontáneo hagamos inmediatamente una reunión restringida entre nosotros y los responsables de la ocupación y así fijaremos el programa que luego haremos aprobar a la asamblea etcétera al final se fueron cabizbajos pero su jefe nos amenazó todas las luchas de masas son perdedoras si no hay una vanguardia que las dirige vosotros no tenéis ninguna línea política y arrastráis a las masas a la derrota que si patatín que si patatán

Había una actividad frenética en el Almacén uno que hacía de electricista echó una línea eléctrica empalmándola con el tendido exterior del asilo otro que hacía de fontanero reparó las tuberías y así teníamos incluso agua los que hacían de albañiles fueron a recoger sus herramientas y se pusieron a tapar los agujeros del suelo y a colocar baldosas los que hacían de carpinteros construían marcos de madera para las ventanas y las cubrían después con láminas de plástico y en el fondo del salón estaban construyendo con los tablones y las vigas que habíamos encontrado un gran escenario para los conciertos y para los espectáculos que queríamos hacer el concierto de la inauguración ya había sido anunciado con un cartel y unas octavillas que los compañeros repartían por ahí

llegaron también tres o cuatro viejecitos del asilo de al lado que se acordaban de cuando tiempo atrás en el Almacén funcionaba una taberna y había allí unos toneles enormes mesas y bancos a todo lo largo porque aquél era el lugar donde los campesinos se encontraban para beber vino y jugar a las cartas y les prometimos que volveríamos a colocar los toneles y los bancos y el vino como tiempo atrás luego regresa un grupo de compañeros que se había ido a hacer propaganda para el concierto regresan con los coches llenos de comida nosotros creemos que la han robado y nos cabreamos pero por el contrario eran los tenderos que nos regalaban cajas de bebidas y de pasta y luego vinieron unos chicos napolitanos que trabajaban en una pizzería llegaron con una montaña de pizzas así que había comida para todos mientras tanto se habían formado las primeras comisiones de trabajo que se instalaron en las habitaciones del primer piso Valeriana y un grupo de chicas se reunían para organizar un consultorio autogestionado otros preparaban un programa de contrainformación sobre las drogas blandas y duras otros se ocupaban de la alimentación y de la contracultura otros de la música del cine del teatro se decide ponerse en contacto con los círculos juveniles de otras ciudades que conocíamos para un intercambio de experiencias y de información y para formar un centro de documentación con sus revistas y sus documentos y en otra habitación del primer piso ya funcionaba una oficina de prensa con máquinas de escribir y ciclostil que funcionaba sin parar los paquetes de octavillas de comunicados de anuncios de documentos se acumulaban sobre las mesas de la oficina de prensa en espera de ser distribuidos

llega la noche del concierto y llegan los grupos musicales llegan de diferentes pueblos de los alrededores la instalación está a punto las luces están a punto las luces ponen manchas de color sobre las paredes encaladas del salón los grupos comienzan a ensayar tocan todos juntos y los sonidos superpuestos salen a la carretera se difunden por ahí llega mogollón de gente llegan jóvenes de todas partes así como no tan jóvenes la carretera de enfrente se convierte en un aparcamiento repleto de coches dentro hay una marea de cabezas todos sentados en los bancos y en el suelo golpeando el suelo con los pies y todo retumba mientras las luces multicolores giran cada vez más aprisa yo miro a mi alrededor para ver dónde está Quina y la veo junto a la pared con Morera que ríe con la cabeza que sube y baja los cabellos que le cubren toda la cara cuando la levanta me ve y mueve la mano y me hace señas para que yo también vaya allí la fiesta estaba a tope había una gran euforia había una gran excitación gente que entraba y que salía continuamente una confusión indescriptible todos estaban entusiasmados con aquel lugar decían que teníamos que seguir que teníamos que seguir allí a cualquier precio que haríamos cosas fantásticas en el Almacén la música sonaba a tope yo me abro paso entre la multitud me tropiezo con Cebolla con una llave inglesa de medio metro de largo en la mano que dice aquí hay demasiados colgados si encuentro a uno que se pincha le aplasto la cabeza era el único malhumorado allí dentro Cebolla todos miraban hacia el escenario donde ahora uno cantaba me gusta mucho tocar y con la música golpear pero no me gano el pan porque toco como un perro soy un golfo sólo pienso en la conquista soy un poco brutal pero te juro soy normal y yo fui a colocarme con Quina justo debajo del escenario y estuve allí abrazado con Quina mientras la música sonaba a tope

repentinamente la música se interrumpe Cebolla ha subido al escenario y dice por el micro ha llegado ahí fuera el asesor cultural con un mensaje del alcalde y de la junta la gente se ríe y dice traedlo aquí que nos lo comemos el asesor de cultura es joven pequeño nervioso con unos bigotitos un impermeable blanco y ha hecho el 68’ espera pacientemente que las voces bajen para hablar y luego dice tengo que comunicaros que la situación se ha precipitado acabamos de recibir una llamada del comisario de policía que nos anuncia el desalojo en las próximas veinticuatro horas en nombre de la junta y del alcalde os renuevo el llamamiento a la cordura y al sentido común evacuad el Almacén y os prometemos un espacio en el nuevo centro polivalente apenas estén terminadas las obras

de todas las partes de la sala salen gritos y chillidos luego toma la palabra Avellana tú te pasas de listo primero vais diciendo que aquí somos provocadores y fascistas luego que queréis encontrar un espacio para nosotros lo que pasa es que os tiembla el culo por vuestra junta porque si fuera por vosotros vosotros seríais los primeros en llamar a la policía pero nosotros sabemos perfectamente que esta historia del centro polivalente es una fábula basta pensar en el desinterés que siempre habéis mostrado por nuestros problemas no no le interrumpe valientemente el asesor quiero decir que esto es una calumnia el problema de los jóvenes es un problema que nos preocupa muchísimo en nuestro presupuesto están previstos gastos importantes para los jóvenes y para la cultura pero hay unos plazos que deben ser respetados pero os aseguro que también vuestros problemas encontrarán rápidamente una solución adecuada

teníais que haber hablado antes con nosotros dice en un tono conciliador teníais que haberos dirigido a nosotros con confianza y juntos habríamos encontrado una solución adecuada yo pienso que las exigencias que apoyan esta iniciativa vuestra son legítimas lo que en cambio no es legítimo es la forma en que pensáis realizarlas tenemos que encontrar juntos otra forma pero entre tanto es necesario desocupar el Almacén antes de que ocurra lo irreparable la gente ya está harta fuera fuera gritan todos espero una respuesta sólo me iré de aquí con vuestra respuesta tanto si es afirmativa como si es negativa consigue aún decir después desde el escenario Valeriana pide un poco de silencio y dice que la decisión corresponde a la asamblea y que debemos discutirlo todos pero no en su presencia y que si quiere puede esperar fuera y luego ya le contaremos nuestra decisión

Cebolla le acompaña fuera y antes de bajar del escenario alza el brazo con la llave inglesa levantada estalla un fragoroso aplauso todos gritan nosotros los del colectivo no acabamos de decidir qué hacer nos consultamos un momento luego Membrillo coge el micro compañeros nosotros de aquí no nos podemos ir bajo la amenaza de la intervención de la policía si nosotros desocupamos ahora voluntariamente aceptando el chantaje del alcalde y de los partidos hemos perdido así que debemos decidir qué es mejor quedarnos aquí para defender la ocupación lo que quiere decir ir al enfrentamiento o no yo pienso que hoy por hoy no nos conviene ir al enfrentamiento pienso que chafaría el movimiento tanto si ganamos como si perdemos militarmente porque en los dos casos perderíamos políticamente e incluso si venciésemos militarmente nos encontraríamos ante una situación ingestionable

nosotros debemos decidir qué es lo que más nos conviene para el crecimiento y el reforzamiento de este movimiento y entonces el problema más importante para nosotros no está en conservar el Almacén a cualquier precio el problema está en que debemos conservar la fuerza que hemos conseguido y para ello tenemos que rechazar la evacuación voluntaria que nos proponen pero también tenemos que rechazar el enfrentamiento tal vez un minuto antes pero tenemos que decidir autónomamente nosotros cuándo y cómo desocupar si nosotros desocupamos por decisión autónoma nuestra conservamos intacta nuestra fuerza política y mañana podremos desarrollar de nuevo las luchas de este movimiento para la conquista de un espacio social podremos llevar a cabo otras ocupaciones y otras luchas si por el contrario vamos al enfrentamiento hoy aquí nos lo jugamos todo y en mi opinión lo perdemos todo

hubo muchas malas caras aunque la mayoría estaba de acuerdo con Ortiga pero en la euforia general aquello era arrojar agua al fuego de todos modos nuestra posición vence en la discusión así que le comunicamos al alcalde que la asamblea ha decidido continuar la ocupación a ultranza pero luego decidimos que no podemos estar allí esperando todos la invasión allí habría unas cuatrocientas personas quedarse todos allí y luego irse todos en el último momento es imposible es mejor que seamos unos pocos porque así es más fácil irse hace falta paciencia para convencer a todos nadie se quería ir nadie quería resignarse a que la fiesta ya había terminado pero al final se fueron desmontaron y se llevaron todo lo que no debía seguir allí y al final nos quedamos allí sólo los del colectivo unos sesenta en total

en el salón se encienden las velas y se apagan las lámparas centrales retorna el clima de las noches anteriores con los sacos de dormir que se desenrollan y la gente que se echa sólo que nadie tiene esta vez ganas de hablar o de cantar de contar historias y hacer proyectos de liar porros y hacer el amor esta noche cada cual tiene junto a su saco de dormir un palo o una barra veo a Valeriana sentada contra una columna que fuma mirando fijamente las sombras geométricas de las bóvedas me acerco con Quina y veo que tiene los ojos un poco brillantes qué pasa Valeriana mierda todo este trabajo por una mierda a mí me gustaba este lugar un lugar tan guapo ya no lo encuentras tal vez si ocupamos un cobertizo en ruinas en medio del campo eso tal vez son capaces de dejárnoslo pero un sitio como éste que luego ni siquiera saben qué hacer con él no nos lo dejan esos hijos de puta

de vez en cuando uno del turno de guardia entra para hacer el relevo fuera hace un frío de perros tampoco dentro hace demasiado calor abrimos el saco de dormir y yo me meto dentro tal como voy el suelo es duro pero estoy cansado y me parece estar cómodo igual Quina se quita su chaqueta de hombre de espiga la enrolla y me la pone debajo de la cabeza así estaremos más cómodos y se mete también ella Quina no tiene sueño y canta en voz baja yo soy un gran chuleta soy el mejor de la fiesta no me cortes el camino o tendrás muchos líos yo digo con los ojos cerrados el camino ahora ya nos lo han cortado todo ahora ojalá que no tengamos también líos pero Quina continúa a veces es fatal si me comporto mal pero también en chirona quería salir a por la litrona

Habrían pasado dos o tres horas cuando nos despierta la voz de Avellana fuera han visto llegar la otra furgoneta de los carabineros ha bloqueado la carretera y han bajado de ambas todos llevan metralletas y pistolas han bloqueado ambos lados de la carretera yo con cierto esfuerzo salgo del saco de dormir son las cinco todavía es noche cerrada Quina dice tranquilo por favor durmamos todavía un poco más me levanto tengo una tiritera total y cuando me muevo me duelen los huesos me visto apresuradamente sacudo un poco a Quina que duerme con la cara oculta por los cabellos y le digo que venga conmigo abajo cuanto antes porque están llegando corro apresuradamente escaleras abajo mientras me pongo los guantes de piel negra agujereados y me doy dos vueltas al cuello con la bufanda roja abajo en el salón entre los restos de la fiesta los compañeros se preparan apresuradamente en el suelo ha quedado un mar de botellines de latas de cerveza de papeles no hay nada en el escenario en la pared detrás del escenario ahora se ve bien el mural pintado por Morera que anoche nadie vio con todas aquellas luces deslumbrantes era un paisaje tropical con palmeras y monos en los árboles y detrás un enorme volcán en erupción con la lava roja que desciende hacia una especie de New York de rascacielos oímos correr escaleras abajo llega abajo Cebolla saltando los escalones de cuatro en cuatro y detrás los que estaban de guardia vigilando el cuartel he dado la vuelta por detrás dice jadeante ha llegado una fila interminable de camiones que no termina nunca están en la explanada del cuartel pero la fila sigue más allá de la carretera entonces hala atrancamos las puertas todos atrancamos las puertas empujamos contra ellas los bancos empujamos también el escenario contra el portón central y encendemos todas las luces del salón luego los primeros comienzan a subir al desván donde hay una trampilla por la que se puede subir al tejado en el desván alguien tropieza apagando la vela oscuridad total y se pierde tiempo en encontrarla y encenderla de nuevo Cebolla blasfema e insulta a todos inútiles de los cojones moved el culo parece un sargento regañando a su tropa oímos llegar los camiones que luego se paran con los motores en marcha Avellana aúpa a Quina que está delante y desaparece también él por la trampilla Cebolla pregunta dónde están los cócteles no te preocupes ya están en el tejado somos los últimos en subir y Membrillo cierra la trampilla y todos estamos en el tejado

en el tejado no pueden vernos porque las luces de las farolas están apagadas porque las hemos roto a pedradas vislumbro la hilera de compañeros que avanzan en fila por el tejado desde abajo llegan voces y órdenes bruscas mezcladas con el ruido de los motores siempre en marcha veo a Cebolla echado sobre las tejas boca abajo que se desliza hasta el borde del tejado apoya las manos en el alero y asoma la cabeza yo y alguno más lo acompañamos para mirar abajo han apagado los motores en ese momento están todos alineados en tres filas con los escudos y los cascos con las viseras bajadas la primera fila con los fusiles con las granadas de gas enfiladas en la boca las otras dos filas con largas porras en la mano hay un grupito de oficiales y de paisanos que discuten al fondo de la carretera

la luz de los ventanales ilumina la primera fila inmóvil con los fusiles y las granadas dirigidos hacia arriba esperamos que den la orden de desalojar con un megáfono porque están convencidos de que todos estamos dentro por el contrario nadie se acerca al edificio un oficial se aparta del grupo del fondo de la carretera hace un gesto y la primera fila baja los fusiles apuntándolos contra los ventanales suenan casi todos a un tiempo unos disparos sordos se oyen las granadas que perforan los plásticos de los ventanales cuatro cócteles y nos los cargamos a todos dice Cebolla lancémoslos ahora que están todos amontonados pero Membrillo le pone una mano en el hombro se lo merecerían esos hijos de puta pero hemos decidido que los cócteles sólo servirían para detenerles si no conseguíamos salir todos a tiempo mejor que nos vayamos dice Valeriana vemos el humo que sale de los ventanales y sube lento denso comenzamos a notar el olor de gas y escalamos de nuevo el tejado en diagonal inclinados hacia adelante yo echo una última mirada los policías siguen alineados como antes tal vez están esperando que abramos la puerta y salgamos caminamos rápidamente por la cresta del tejado Ortiga y otro llevan el saco lleno de cócteles que chocan entre sí y amenazan con romperse pasamos a la terracita y de allí descendemos al parque allí todo está tranquilo no se oye ningún ruido atravesamos el parque corriendo llegamos al muro y lo saltamos allí enfrente están los coches los demás ya se han ido la cita es en la sede

Ortiga ya está a punto de meter el saco en el maletero abierto de un coche confiemos en que no nos paren con las botellas en el coche nos detienen a todos sí es mejor no llevarlas en el coche nos encierran a todos si nos encuentran con esto y luego les servirá para echar mierda sobre la ocupación es mejor que las dejemos aquí no es mejor que las vaciemos porque si luego las encuentran aquí es lo mismo sí pero no aquí allá al fondo detrás del seto Ortiga lleva el saco allí sacamos las botellas del saco pero los tapones están muy hundidos y no consigo quitarlos entonces rompemos las botellas con piedras después de haber quitado las mechas con el celo que se queda pegado a los dedos helados por el frío arrojamos lejos los cascos de las botellas la peste de gasolina se nos sube a la nariz y se nos queda encima incluso cuando subimos al coche

cogemos una carretera que pasa por el campo todo está tranquilo damos un largo rodeo y llegamos a la sede no hay ningún policía por los alrededores en el interior la luz está encendida y ya están allí todos los compañeros decidimos irnos todos a casa y vernos otra vez esta noche aquí pero es preciso que alguien se entere de lo que hacen en el Almacén decidimos que un grupo vaya dentro de un par de horas bastan cuatro o cinco los compañeros se largan en grupito hablando en voz baja Morera pasa por casa para recoger la cámara fotográfica nosotros nos quedamos allí hablando para mantenernos despiertos porque si dejamos de hablar nos dormimos a excepción de Quina que se duerme en seguida comienza a amanecer nos metemos otra vez en el coche vamos al bar de la estación a tomar un cortado al cabo de un rato llega Morera con la cámara fotográfica subimos al coche y llegamos al cruce allí están las dos furgonetas y los coches de la policía la columna de camiones ya no está y en la esquina opuesta del Almacén no vemos a nadie y le digo a Membrillo que demos la vuelta a la manzana así nos paramos allí y hacemos las fotos damos la vuelta y nos paramos al comienzo de la carretera que bordea el Almacén Quina y Valeriana se quedan en el coche sentadas detrás Membrillo Morera y yo bajamos y nos ponemos detrás del coche para que no nos vean Morera apoya la cámara fotográfica en el techo del coche y comienza a sacar las fotos delante del portón veo unos albañiles que están poniendo cemento encima de una pared de ladrillos que cierra el portón están tapiando el Almacén allí hay unos carabineros mirando con las manos en los bolsillos

vemos los plásticos de los ventanales de la planta baja desgarrados y chamuscados por las granadas de gas estamos tan impresionados que no nos damos cuenta de que uno de los coches de la policía ha arrancado da la vuelta a la manzana y llega por detrás oigo la voz de Valeriana que les ve llegar y dice cuidado el coche frena haciendo chirriar los neumáticos bajan corriendo dos de atrás el coche se queda allí en medio de la carretera con el motor en marcha y las portezuelas abiertas los dos están a nuestro lado la mano de uno de ellos empuña una pistola Morera no tiene ni tiempo de intentar ocultar la cámara uno se la arranca de la mano y dice qué estáis fotografiando el otro abre la portezuela y dice vosotras dos fuera bajad inmediatamente también se ha acercado el policía que conduce y nos piden a todos los papeles

mientras un policía se va con los papeles hacia su coche otro registra el bolso de Valeriana mientras el otro sigue apuntándonos con la pistola al cabo de unos instantes el que se ha ido al coche me indica que me acerque al principio no le entiendo y el otro me empuja con el cañón de la pistola me dirijo allí y me paro ante la ventanilla delantera bajada a medias detrás está sentado un tipo con un impermeable claro que apaga el radiotransmisor tiene en la mano los carnets de identidad el mío encima de todos levanta la cabeza me mira detrás de las gafas cuadradas no te basta con hacer follón en tu escuela me dice pero no es agresivo suena como una regañina a un chiquillo desobediente yo digo tranquilo sólo estábamos haciendo unas fotos no creo que esté prohibido

él no dice nada entonces se me ocurre que aquél es el doctor Comadreja el jefe de la brigada política de la policía el que delante de la escuela cuando hay follones también está siempre allí en el coche un poco alejado hablando por radio uno de los policías le trae la cámara fotográfica pero él ni la toca hace un gesto con la cabeza y entonces el policía la abre y saca el rollo luego la cierra y me la da con malos modos yo cojo la cámara el doctor Comadreja sigue mirando todavía los carnets de identidad uno a uno luego los golpea en el borde de la ventanilla y me los da yo los cojo mientras él me sigue mirando a los ojos detrás de las gafas cuadradas y me dice con un suspiro hasta la vista

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